Cuestiones jurídicas y bioéticas entorno a la Muerte
Curso dictado por Dra. Teodora ZAMUDIO

Material editado para l@s alumn@s de la U.M.S.A.

 

La muerte; una visión desde la biología

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gif34 Nota de descargo: Por respeto intelectual los trabajos presentados por los alumnos se reproducen antes de las correcciones

por Mila P. Gutiérrez Vladislavic (2004)

               …” Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa bajo el cielo: un tiempo para destruir y un tiempo para edificar… un tiempo para nacer y un tiempo para morir…”  Qoh,3

Tesina para la materia: Problemática jurídica y bioética de la Muerte. Maestría en Aspectos Bioéticos y Jurídicos de la Salud. Universidad del Museo Social Argentino

ÍNDICE

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INTRODUCCION

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EL TIEMPO EN BIOLOGICA

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ENVEJECIMIENTO EN LA  BIOLOGIA MOLECULAR
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El reloj celular

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EVOLUCION A LA MUERTE  CELULAR

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ENVEJECIMIENTO DE TEJIDOS
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Teorías de error

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HACIA LA MUERTE DEL  SISTEMA

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CONCLUSION

NOTAS

 

INTRODUCCION

Cuando el ser humano se enfrenta tan solo a la idea de la muerte sobreviene un conflicto de ideas y planteos, en que nada es suficiente para poder resistirla… “convencimiento es que ante el hecho de la muerte, común y universal, cada pueblo va generando unas prácticas y unas acciones que, a su vez, van gestando su cultura.”

Pero, solo una visión científica puede ser capaz de dar alivio al menos, ya que permite  comprender que todo es un proceso más  de la  vida; como el  nacer, crecer, envejecer y luego solo,  un final.  No es tarea fácil;  resta comprender “como” sobreviene, ya que no todos los seres vivos comparten de la  misma manera esta  última etapa.

El hombre con la capacidad de observación y la evolución de su inteligencia se ha permitido desarrollar el pensamiento y por ende dar inicio e impulso a la ciencia, con lo cual dio respuesta a grandes cuestionamientos y hasta aquellos que durante siglos representaron un  misterio. Mientras el tiempo también puede representar un enigma filosófico, encuadrarlos en la biología nos acerca, a  saber con cierto detalle,  que algunos  procesos de la vida dan cuenta de la presencia de un reloj que marca un tiempo, y desentrañar las complejidades de los procesos pareciera  que provocaría la posibilidad de  intervenir, quizás porque  permitiría frenar ese  final inexorable o al menos posibilitar que ciertos pasos sean  lo suficientemente alterados para que ese instante, al menos, sea diferente al que pueda plantear la naturaleza, o  prevenir ciertos eventos que provocan una muerte temprana; o acaso solo sea  para encontrar “respuestas”.

EL TIEMPO EN BIOLOGICA

La vida no es más que un proceso bioquímico cíclico: los relojes biológicos controlan todos los procesos fisiológicos y comportamentales de los seres vivos. Los organismos vivientes son sistemas dinámicos, que varían en sus comportamientos espontáneos y en su respuesta al medio, en forma dependiente del tiempo.

Una rama de la Biología, la Cronobiología es que la estudia la organización temporal de los procesos biológicos. Las funciones fisiológicas, bioquímicas y conductuales cambian rítmicamente a lo largo de un período cercano a las 24 h (circadiano), al mes (mensuales), al año (circanuales) y/o a las estaciones (estacionales). Un programa temporal interno ajusta los cambios diarios de estas funciones al mundo externo y alteraciones de este programa pueden llevar desde insomnio, depresiones estacionales hasta producir  severas patologías. (1)

Se han descripto y analizado fenómenos que oscilan rítmicamente en los sistemas biológicos, como se dijo, tanto en aspectos conductuales como fisiológicos y bioquímicos.

Así como la vida social está regida por el tiempo que dictan calendarios y relojes, dentro del organismo múltiples funciones vitales son dirigidas por el ritmo de nuestros relojes biológicos, complejos sistemas bioquímicos en donde la actividad de ciertas células y sustancias obedece, como las manecillas y la cuerda de un reloj, a un mecanismo preciso y constante que, cuando presenta alguna falla, ocasiona en las personas trastornos, tales como el sueño, depresión o esfuerzos especiales a fin de ajustarse, por ejemplo, al horario de otro país cuando se viaja de un continente a otro, e incluso para adaptarse al horario de verano que hoy nos rige.

Aunque los ritmos biológicos son conocidos desde hace 300 años, generalmente se les ha relacionado con eventos geológicos como la noche y el día, o el verano y el invierno, ligados a la rotación de la Tierra.

Sin embargo, para la fisiología, la ocurrencia de eventos temporales dentro del organismo fue una curiosidad, hasta que hace 30 años se descubrió que la  eliminación  de un pequeño sitio del cerebro, llamado núcleo supra-quiasmático, perturbaba los ritmos del organismo. Y el transplante del núcleo que había sido lesionado recuperaba la ritmicidad circadiana perdida.  Este hallazgo fue la primera evidencia de que en el cerebro hay un reloj maestro que rige muchos de nuestros mecanismos básicos.

Como los que se han demostrado en estudios realizados en  las ratas que con alteraciones en ese sitio del cerebro, presentan algunas disfunciones que también ocurren en el ser humano.

Aunque se cree que no es el único reloj biológico que hay en el organismo, el núcleo supraquiasmático rige buena parte de los fenómenos temporales ligados al sueño, a la adaptación en el tiempo y a la depresión; en tanto, su adecuado manejo podría servir en la medicina clínica para suministrar medicamentos en ciertas horas del día, cuando puedan atacar con mayor eficiencia a una enfermedad.

Resulta claro que los ritmos biológicos son fenómenos universales. Ocurren en todos los niveles de organización  que se estudien: desde el nivel molecular hasta incluso niveles sociales.

Asimismo,  en los últimos años se ha descubierto que el mecanismo íntimo a nivel genético que produce la ritmicidad circadiana es marcadamente similar en organismos tan diversos como hongos, moscas y mamíferos.

Pero no parece ser igual cuando se interrumpe el ritmo para sobrevenir la muerte.

Sin embargo parece ser diferente a lo largo de la vida, ya que se altera en la vejez, lo cual representa no una alteración sino más bien una característica de esta etapa.  Expresión de un fenómeno multifactorial y no menos complejo que afecta todos los niveles de organización biológica, desde las moléculas a los sistemas fisiológicos, que llevan a que la persona tenga una mayor predisposición a desarrollar ciertas enfermedades y como consecuencia final presente un mayor riesgo de muerte.

 Entonces el envejecimiento puede considerarse desde distintos puntos de vista:

- Cronológico

- Biológico: si se corresponde a etapas en el proceso de envejecimiento que es diferencial, es decir de órganos y de funciones; es también multiforme pues se produce a varios niveles: molecular, celular, tisular y sistémico, y es a la vez estructural y funcional.

- Psíquico: Estas modificaciones no sobreviven espontáneamente sino son el resultado de acontecimientos vitales. Ciertamente hay diferencia entre jóvenes y viejos en dos esferas: la cognoscitiva, que afecta la manera de pensar y las capacidades, y la psicoafectiva sobre la personalidad y el afecto.

- Social: Comprenden los papeles que se supone han de desempeñarse en la sociedad. Es cierto que ciertas variables sociales evolucionan con la edad, pero sin seguir necesariamente a la edad cronológica.

- Fenomenológico: Es la percepción subjetiva de la propia edad, se refiere al sentimiento de haber cambiado con la edad a la vez que se permanece en lo esencial.

- Funcional: El estado funcional en las diferentes edades con  la resultante de la interacción de los elementos biológicos, psicológicos, y sociales y constituye probablemente el reflejo mas fiel de la integridad del individuo a lo largo del proceso de envejecimiento.

Envejecimiento exitoso: en el que se observa solo el decremento funcional atribuible a la edad y donde ni la enfermedad, ni los factores ambientales o adversos del estilo de vida complican o acrecientan el deterioro. Esto representa una mayor reserva fisiológica y menor riesgo de enfermedad. Implica cambios prevenibles o reversibles en al proceso de envejecimiento. (2)

 

ENVEJECIMIENTO EN LA  BIOLOGIA MOLECULAR

Se especula que cada célula es un pequeño reloj biológico, que tiene su propio ritmo y se adapta de forma precisa al ritmo de otras células con las que comparte ciertas funciones.

Pero cuanto más simple es el organismo, más difícil será aplicarle el concepto de envejecimiento y muerte;  y mucho menos si se puede determinar que sus mecanismos responden a un ritmo en particular, ya que en estos casos, sí está determinado por las condiciones del medio. Tal es el caso de las células bacterianas (procariotas).

No obstante,  las funciones celulares se desarrollan de forma independiente al medio ambiente que rodea al organismo y están determinadas genéticamente, al menos las que se refieren al crecimiento.

 Pero parece ser diferente cuando  algunas funciones  cesan  o se perturban ya que se asocian a alteraciones que pueden comenzar y culminar con el  proceso de senectud y  muerte, respectivamente.

Uno  de los  procesos que se suceden normalmente, es la aparición de los  llamados radicales libres o Especies Reactivas del Oxígeno (EROs),   compuestos  normales del  metabolismo que se estabilizan con un sistema compensador, sin embargo  se pueden acumular,  llevando  a la célula a lo que   se denomina “estrés oxidativo”, porque son moléculas capaces de producir daños de  las estructuras celulares, y además  pueden reaccionar químicamente con lípidos, proteínas,  carbohidratos y con componentes de la  matriz extracelular , por lo que pueden desencadenar un daño irreversible   que, si es muy extenso, puede llevar a la muerte celular.(7) Y más aún  al no actuar, a tiempo,   los mecanismos compensadores, llamados sistemas antioxidantes; conjunto de enzimas que existen en una gran variedad para reparar los daños del ADN, protegiendo a las células del potencial proceso mutagénico y de los   efectos letales del daño oxidativo. Lo que lleva a pensar que se activa un tipo de proceso denominado apoptótico.

Muchas patologías se  han  relacionado al estrés oxidativo (5), como también a una disminución de los sistemas de defensa lo cual llevaría a la aparición de  ateroesclerosis, cáncer, porfirias, cataratas, sobrecarga de hierro y cobre, enfermedad de Parkinson, enfermedad de  Alzheimer y otras demencias, diabetes, malaria, artritis,   enfermedades autoinmunes, inflamaciones crónicas y otras. Asimismo, la existencia de  una  mala  nutrición, incrementa  una perdida del equilibrio entre radicales libres y antioxidantes.

Estos radicales libres surgen de un sinnúmero de reacciones, la mayoría   del interior de las mitocondrias, y  si no aparecieran los mecanismos antioxidantes reparadores, se producen en ellas mutaciones de su genoma con la pérdida de la capacidad funcional ya que estas son las organelas “usina”, responsables de la producción de moléculas de energía, ATP; y que lógicamente su presencia es vital para la célula.  Sumado que los radicales libres aumentan con el transcurso del tiempo o se generan ante estímulos nocivos como la luz ultravioleta o agentes tóxicos.


Fig. 1

La molécula, una de tres proteínas codificadas (p66) por el proto-oncogen SHC, común a todos los mamíferos es la encargada de activar procesos de apoptosis cuando se acumulan en el interior de las células radicales libres (Fig.1).

El reloj celular

En un organismo superior, el ciclo celular depende de los genes y las sustancias bioquímicas y quizás de un temporizador íntimamente asociado que  forme parte, como reloj de la edad.

Se pudo demostrar que a medida que se producen más divisiones celulares, la longitud  cromosómica total se acorta cada vez más, es por eso que se puede determinar la edad de una célula, midiendo la longitud de su telómero,  estructuras que protegen las terminaciones de los cromosomas eucarióticos, evitando que ocurran fusiones entre ellos o que material genético almacenado pueda recombinarse de manera inapropiada. Por lo que hay estudios que sugieren que esta pérdida progresiva, participa en el envejecimiento, observándose la pérdida de  la capacidad de dividirse y otras de sus funciones metabólicas. Y cuando los cromosomas acaban teniendo cierta longitud, se desencadena un mecanismo de autodestrucción en la célula.


Fig. 2

 Esa pérdida progresiva de los telómeros hace las veces de un“reloj”  y respalda que el envejecimiento y la muerte celular programada están relacionados. (2, 9, 11)  (Fig.2)   

Mientras que, la presencia de una enzima llamada telomerasa, una ribonucleoproteina enzimática,  cataliza la adición de segmentos de ácido desoxirribonucleico (ADN) a los telómeros  y, de esta manera asegura la conservación de su longitud, hecho que permite la replicación indefinida de la célula y les confiere inmortalidad. Tal es el caso de   las células tumorales que mantienen  sus telómeros intactos, lo cual permitiría  suponer la naturaleza de su  inmortalidad.

 

EVOLUCION A LA MUERTE  CELULAR

La  muerte, como desaparición del ser viviente, es una acepción aplicable  a los entes  unicelulares que desaparecen –en tanto unidades    biológicas- al dividirse en la reproducción asexual para dar lugar a   la existencia de las “copias” hijas.

Sufriendo una  mutabilidad, por la interacción de su programa genético y el medio   ambiente, que  a largo plazo y seguidas las numerosas    reproducciones, ocasiona la evolución de la especie a la que pertenece.    

Recordemos que a través de la evolución, las células de los organismos superiores, denominadas eucariota (células verdaderas) formaron organismos pluricelulares, luego seres que iban avanzando  hacia una mayor complejidad.  Accediendo a una organización en la cual un mismo tipo de células fue  conformando tejidos, estos  a su vez forman un órgano, genéticamente con función determinada;  luego sistemas, para recién,  poder integrarse en un organismo superior.

Entonces, un organismo superior,  como el de un ser humano, que está hecho de sistemas complicados, lo está a su vez de células complicadas. La muerte, así  como la presencia de un reloj que marca  ciertos procesos que responden a un ritmo determinado, no se sucede sino por medio de una cierta complejidad.

El gran desarrollo de  nuevas áreas de la biología, como la Biología molecular han permitido un sinnúmero de descubrimientos tal como definir que a nivel celular se revelaran  varios tipos de muerte:

apoptosis es  un tipo de  muerte codificada; o sea, muerte celular genéticamente programada, que  ocurre desde el desarrollo de los animales superiores, como el ser humano. Por ejemplo, durante el desarrollo de las manos, alrededor de la quinta semana de gestación, los dedos pueden percibirse como condensaciones cartilaginosas a lo largo del eje de la mano, conectados o unidos por una red de membranas. Durante la siguiente semana, las células que forman esta red de membranas mueren por medio de apoptosis. Este suicidio celular se observa también durante el desarrollo del cerebro y de la espina dorsal. El proceso de apoptosis continúa durante toda la vida, aunque siempre hay una restitución de las células debido a que la tasa de muerte por apoptosis es mucho menor que la tasa de reproducción celular. Sin embargo, al envejecer, los procesos se invierten, los grupos de células que se suicidan es mayor cada vez, con el paso de los años. Esto tiene existencia en un programa genético que determina la muerte de las células (ocurre en toda clase de células), pero el mecanismo ofrece una complejidad mayor, dado que implica muchas vías de señalización.

En la armazón del genoma humano, el gen codificador para la p53 controla la muerte celular. La p53 es una proteína que funciona como guardián en la sucesión del ciclo celular. Primero, mantiene a la célula en la interfase del ciclo de la célula mitótica (fase G-1), impidiendo la pérdida de control sobre el inicio de la síntesis del ADN y de la división celular. Ésta es una característica crítica para inhibir el crecimiento irrestricto de las células cancerosas.

Cualquier daño en el gen p53, o la ausencia de este gen (supresión), o una sucesión errónea en este gen, nulifica el control de la G-1 durante la Mitosis, provocando la reproducción y supervivencia impropias de esas células. Éste es el origen perceptible de un buen número de formas de cáncer. Además, la deficiencia en el proceso natural de apoptosis prolonga la vida de esas células con reproducción anómala.(4)

El otro extremo serían las neuronas anómalas en la enfermedad de Alzheimer y en otras enfermedades en las cuales la ocurrencia de muerte celular ocurre a una tasa mucho mayor de lo normal. En este desorden, cada vez más células sufren daños en el genoma, generando proteínas defectuosas.

Los mecanismos bioquímicos detectan a estas anomalías y el mecanismo de suicidio genéticamente codificado (apoptosis) se dispara inmediatamente (varias horas por día). Dada la importancia, el estudio profundo de la apoptosis ampliará totalmente nuestras alternativas terapéuticas contra esas aflicciones.

La apoptosis no es la única vía de muerte celular, sino que es un sistema biológico programado para la destrucción de células anómalas, sea estructuralmente o funcionalmente. Hay muchas diferencias entre la muerte accidental o patológica de las células y la apoptosis.

 “…los resultados obtenidos en el estudio de las células neoplásicas, pueden extrapolarse a células normales, si se tienen en cuenta las particularidades de estas. El tiempo de vida de las células es resultado de un perfecto equilibrio entre los factores de crecimiento o supervivencia, considerados reguladores negativos de la apoptosis o inhibidores; y los factores supresores de la viabilidad celular, reguladores positivos o inductores. Esta relación de factores, demuestra que la apoptosis es un fenómeno regulado por señales provenientes, tanto del medio intracelular como de la matriz extracelular

 Factores inductores de la apoptosis: Fisiológicos, Relativos Terapéuticos y Toxinas como por el ejemplo la presencia de los radicales libres.

Una vez que las señales de supervivencia o viabilidad dejan de ser recibidas por la célula, esta inicia una serie de mecanismos intracelulares que activan las proteasas endógenas y cuya actividad es responsable de la muerte celular por apoptosis; proceso que resulta en la eliminación por fagocitosis, de una célula muerta, sin inducción de respuesta inflamatoria”

La necrosis es otro tipo de muerte celular, se asocia con la pérdida temprana en la integridad de las membranas, lo que resulta en la salida del contenido citoplasmático a la matriz extracelular e induce una respuesta inflamatoria. Tiene lugar durante la muerte celular patológica resultante de un daño provocado por hipoxia severa, hipertermia, infección por virus líticos, exposición a toxinas y agentes químicos. Al igual que ocurre en la apoptosis, en las células necróticas se suman cambios morfológicos que siguen a la muerte celular. Una característica curiosa de los tejidos neoplásicos es la imposibilidad de demostrar cambios celulares con el microscopio de luz hasta 7 u 8 h de ocurrida la muerte; sin embargo, a las 3 ó 4 h, la necrosis es manifiesta en el tejido al tornarse este anormalmente opaco y pálido. A diferencia de la apoptosis, las células necróticas sufren autólisis, con liberación de enzimas, y desencadenan así una reacción inflamatoria que atrae leucocitos y proteínas plasmáticas. Finalmente tiene lugar la degradación de las células muertas. La muerte celular por necrosis se concreta en 2 etapas:

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Autolisis. Incluye todos los cambios que dependen de alteraciones en los componentes celulares, proceso que ocurre con un patrón morfológico en cierta medida característico y que consiste en: - Cambios en el núcleo (disolución progresiva de la cromatina o cariolisis).   Cambios en el citoplasma (pérdida de la basofilia por esparcimiento de las ribonucleoproteínas).  Aspecto homogéneo del citoplasma (por pérdida de los compartimientos celulares).   Tumefacción de las mitocondrias.

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Fagocitosis de los restos celulares por los macrófagos tisulares.

ENVEJECIMIENTO DE TEJIDOS

Teorías de error

El envejecimiento también supone una destrucción en el tejido por moléculas generadas en el curso de la vida.

1.- Tasa metabólica

Pearl (1934) relaciona positivamente la tasa metabólica y la tasa de envejecimiento dentro de una misma especie. Así en diversos experimentos con

Drosophila melanogaster, obtuvo una población que vivía el doble que los individuos normales, gracias a una enlentización de su metabolismo.

2.- Acumulación de productos de desgaste

Se han encontrado altos niveles de lipofucsina en los lisosomas de células postmitóticas. Estos pigmentos son el resultado final de la peroxidación lipídica celular (Gehenne,1994).El deposito de lipofucsina se acompaña de disminución del volumen del citoplasma, del numero de mitocondrias y de vacuolización celular. Se observa en animales de vida corta.

3.- Teoría de los enlaces cruzados

Teoría construida sobre el hallazgo de entrecruzamientos de macromoléculas intracelulares y extracelulares que disminuyen la elasticidad de los tejidos.

(Ruiz, 1995). Así el sistema vascular a partir de los sesenta años presenta una reducción de la permeabilidad y elasticidad por fragmentación de la elastina, depósitos de calcio, aumento de fosfolípidos y esteres de colesterol en la íntima, aumento del tejido conjuntivo. Esto equivale a una autentica barrera hematoencefálica que es difícil de atravesar por algunas substancias de la sangre.

4.- Degradación de proteínas alteradas

Modificaciones anormales en la estructura de proteínas.

En las células de organismos viejos se encuentran frecuentemente proteínas alteradas. Hart y Setlow en 1974 comprobaron a partir de cultivos celulares de especies distintas que la eficiencia de reparar el daño de los ultravioletas sobre el DNA esta directamente correlacionado con la duración de vida de las especies.

5.- Error catastrófico (Orgel , 1963)

Relacionada con la anterior, considera que los decrementos de la edad son consecuencia de errores de transcripción de la información del ADN - ARN ó en la traslación. Un bajo nivel de proteínas aberrantes puede llevar a la producción catastrófica de proteínas malfuncionantes. El error es inevitable cuando excede la capacidad de reparación de la célula.(10)

HACIA LA MUERTE DEL  SISTEMA

Los seres vivos llevan a cabo dos procesos fundamentales -y   diferenciadores de lo inerte-  el metabolismo  por el cual transforma la materia y produce energía para  su consumo,  posibilitando el desarrollo durante el ciclo vital; y  la reproducción -que garantiza la perpetuación de la especie-  por vía   sexual o división celular (asexual).

Los seres nuevos presentan las  características combinadas de los progenitores, o constituyen la copia  fiel de su antecesor, respectivamente. En cualquier caso, la   reproducción tiene lugar sin la inspiración biológica de otros individuos  sino de la propia variedad o género.

Análogamente, los individuos (vivientes) se caracterizan por las  cualidades de: temporalidad, con una historia comprendida entre su nacimiento y su  muerte; pero la muerte individual  no es sinónimo de extinción  definitiva;  muerte, como cese de las funciones que permiten al individuo los  procesos señalados, es una acepción aplicable a los seres  pluricelulares, pues en sus restos biológicos continúa manteniéndose actividad biológica pero no de modo integrado a las funciones  que caracterizan, sino de transformación.

La muerte de un  organismo superior se sucederá con el cese de la función de lo se conformó como el centro vital, o al menos el cese de las funciones de órganos que denominamos vitales, en este caso fundamentalmente los que conforma sistema cardiorrespiratorio.

Como así también, el cese de las funciones cerebrales lleva a la muerte como individuo ya que se pierde la vida de relación.

CONCLUSION

Como se ve, existen   varias hipótesis sobre cual sería la explicación del envejecimiento y la posibilidad de lo que produciría la muerte; como también el  agrupar las hipótesis, en aquellas que toman variables aleatorias como factores exógenos, capaces de alterar la vida de las células  y otras que solo toman en consideración a la información del genoma. Sin duda alguna, todas las posibilidades son ciertas y quizás en el futuro se logren desarrollar  otras y siempre conducirán a una fisiología irregular de las células poseedoras de errores que nos lleven a sufrir enfermedades  degenerativas y posteriormente fallecer por ellas.

Muchos investigadores han dicho que envejecimiento “es el más complejo de todos los problemas biológicos”, su naturaleza es multifactorial o multicausal, ninguna de las hipótesis basadas en un mecanismo único, da una explicación lógica de todos los aspectos de la modificación senil a los niveles molecular, celular y fisiológico. Sea como fuese, no deja de ser  un proceso complejo, ya que no se produce por un mecanismo único; que no se puede evitar aunque conozcamos fehacientemente  cada paso. Queda mostrar como encara nuestra humanidad estos procesos y no solo  desde el aspecto biológico. Igualmente seguirá siendo, para el hombre una inquietud  muy grande el poder desafiar  el momento de la muerte.

 

NOTAS

  1. Diego Golombek, Cronobiología Humana. Ritmos y relojes biológicos en la salud y en la enfermedad. Univ. Nac. De Quilmes. 2002

  2. Prof. Dr. Juan F. Gómez Rinessi, Srtas. Soledad Saiach, Natalia Lecuna. Envejecimiento. Revista de Posgrado de la Cátedra VIa Medicina N° 100  Diciembre/2000. Páginas: 21-23. www.imagen.med.unne.edu.ar/revista/revista

  3. John Medina, El reloj de la edad-¿por qué envejecemos?¿como envejecemos? ¿Cómo retrasar el reloj? CRITICA – Barcelona  2003

  4. www.biocab.org/Apoptosis_esp.html   Ed. 2/09/02 –  Página visitada 10/04

  5. Dra. Violeida Sánchez Socarrás, Mecanismos reguladores de la muerte celular no necrótica. Revista Cubana Investigaciones Biomédicas  Facultad de Ciencias Médicas "Julio Trigo López 2001;20(4):266-74 "

  6. Estrés Oxidativo: Cuando el Equilibrio se Pierde- VOLUMEN 2 · Nº 2 · MAYO 1998 – www.bio.puc.cl/vinsalud/boletin/22.oxida.htm

  7. Stanley Korsmeyer, Se identifican las moléculas de las “puertas de la muerte” www.hhmi.org/news/korsmeyer-esp.htlm

  8. Eduardo González Jiménez, Bases moleculares del envejecimiento, (Revista trimestral)Elementos No. 37, Vol. 7, Febrero-Abril 2000 7, www.elementos.buap.mx/num 37/htm/bases.htm

  9. Lic. Gilberto Pardo Andreu, Consideraciones generales sobre algunas teorías del envejecimiento. Univ. De Camagüey. Rev. Cubana Invest. Biomed. 2003: 22(1):58-67

  10. Dr. Alberto Castellón Sánchez del Pino, BIOLOGÍA DEL ENVEJECIMIENTO.  Grupo de Investig. de Gerontología Univ. de Granada.www.members.fortunecity.es/robertotexto/archivo12/envejecimiento.htm.

  11. Dr. Julio C. Rivera Madriz. Telómeros, Telomerasa, Cáncer y Envejecimiento MQC.  www. cariari.ucr.ac.cr/~gacetapc/telomerasa.htm