Cuestiones jurídicas y bioéticas entorno a la Muerte
Curso dictado por Dra. Teodora ZAMUDIO

Material editado para l@s alumn@s de la U.M.S.A.

 

Vida y vida humana

Inicio | Equipo de edición | Mapa de carpetas

 

 

Programa
Laboratorio
Normativa
Jurisprudencia
Notas doctrinarias
Tesinas y Ensayos
Dictámenes

por Teodora Zamudio

 
bullet

¿Qué condición o cualidad otorga la calidad de viviente?

bullet

EL HOMBRE. Registro histórico-antropológico colectivo.

bullet

EL HOMBRE. Registro biológico individual.

bullet

EL HOMBRE. Diversidad e Identidad.

bullet

Criterio de normalidad

bullet

Criterio de perfección


 

¿Qué condición o cualidad otorga la calidad de viviente?

Se han conocido numerosas tentativas para explicar el carácter fundamental de lo viviente y diferenciarlo de lo inerte pero lo concluyente es que, dadas las características básicas del mundo relativo, debe asumirse que tanto la materia inerte como la viviente comparten los mismos elementos constitutivos: carbono, hidrógeno, nitrógeno, oxígeno, fósforo y azufre. Y, la química de los organismos vivos es, en esencia, la química de los compuestos que contienen carbono.

Los seres vivos llevan a cabo dos procesos fundamentales -y diferenciadores de lo inerte-

bullet

el metabolismo  por el cual transforma la materia y produce energía para su consumo,  posibilitando el desarrollo durante el ciclo vital

bullet

la reproducción -que garantiza la perpetuación de la especie-  por vía sexual o división celular (asexual), los seres nuevos presentan las características combinadas de los progenitores, o constituyen la copia fiel de su antecesor, respectivamente. En cualquier caso, la reproducción tiene lugar sin la inmisión biológica de otros individuos sino de la propia variedad o género.

Concomitantemente, los individuos (vivientes) se caracterizan por las cualidades de:

bullet

temporalidad, con una historia comprendida entre su nacimiento y su muerte; pero la muerte individual  no es sinónimo de extinción definitiva;
bullet

muerte, como cese de las funciones que permiten al individuo los procesos señalados, es una acepción aplicable a los seres pluricelulares, pues en sus restos biológicos continúa manteniéndose actividad biológica pero no de modo integrado a las funciones caracterizantes, sino de transformación.

bullet

muerte, como desaparición del ser viviente, es una acepción aplicable a los seres unicelulares que desaparecen –en tanto unidades biológicas- al dividirse en la reproducción asexual para dar lugar a la existencia de las “copias” hijas

bullet

mutabilidad por la interacción de su programa genético y el medio ambiente, la cual, a largo plazo y seguidas las numerosas reproducciones, ocasiona la evolución de la especie a la que pertenece

Estas características dejan fuera de la categoría de seres vivos –cualquiera sea su actividad biológica- a organizaciones parciales o marginales que no cumplen con los atributos enunciados.

Por lo que podemos establecer con Condición inicial o de entorno:  No debe ser incluida en la categoría de viviente una entidad sin aptitudes de metabolismo y reproducción, y sin desarrollo temporal y evolutivo

EL HOMBRE. Registro histórico-antropológico colectivo.

Y dijo Dios: Hagamos al hombre á nuestra imagen, conforme á nuestra semejanza; y señoree en los peces de la mar, y en las aves de los cielos, y en las bestias, y en toda la tierra, y en todo animal que anda arrastrando sobre la tierra.

Y crió Dios al hombre á su imagen, á imagen de Dios lo crió; varón y hembra los crió.

Y los bendijo Dios; y díjoles Dios: Fructificad y multiplicad, y henchid la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces de la mar, y en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.

Génesis, I: 26-27 y 28.

“No hay en todo el universo chapuza más grande ni trasto peor hecho que el cuerpo humano. Sólo las orejas, pegadas al cráneo de cualquier modo, ya bastarían para descalificarlo. Los pies son ridículos; las tripas, asquerosas. Todas las calaveras tienen una cara de risa que no viene a cuento. De todo ello los seres humanos sólo son culpables hasta cierto punto. La verdad es que tuvieron mala suerte con la evolución”.

Eduardo Mendoza. Sin noticias de Gurb.

 

En la historia de la evolución de las especies, el lapso más largo lo ocupó el imperio solitario de los seres unicelulares. Inmensamente exitosos, la asociación en unidades complejas fue lenta –en términos relativos-: en un principio, la célula procariota fagocitó a otra célula y, en lugar de digerirla, la dejo existir en su citoplasma, beneficiándose de sus habilidades para producir energía. La célula atrapada se benefició a su vez de un ambiente menos azaroso, dando lugar al primer caso de un contrato de colaboración. Más tarde estas nuevas células (eucariotas) descubrieron la asociación entre iguales con división del trabajo, entrelazándose por señales químicas y expresando sus idénticos genes en forma diferente según la posición que ocuparan dentro del conjunto

Surgieron así los seres pluricelulares; cuyo ejemplar más complejo es el Homo sapiens sapiens[1]. Partiendo de varias líneas de pruebas fósiles y genéticas, se ha establecido que la primera especie humana evolucionó hace siete millones de años al erguirse para caminar[2]

Sin embargo, a pesar de ser bípedas, las especies eran distintivamente simiescas: tenían cerebro relativamente pequeño, rostro prognático (hacia delante), el pecho en forma de embudo, el cuello corto y total ausencia de cintura y –de acuerdo a la configuración de su oído medio- su equilibrio en dos piernas era bamboleante.

Por su parte, las capacidades ligadas a la comunicación “hablada” fueron incrementándose desde la prehistoria humana al seleccionar, alterando así la masa cerebral que debió aumentar de tamaño al establecerse relaciones interneuronales más intrincadas y complejas: el área de Broca (implicada en el proceso) ha sido detectada en fósiles de Homo habilis (eslabón entre el australopiteco y el H. erectus), pero la disposición naso-faríngea facilitadora del lenguaje sólo pudo comprobarse en el Homo erectus a la vista de su basicráneo levemente arqueado (200.000 años más tarde) [3]

El registro cultural evidencia que el Homo erectus (hace dos millones de años) fue la primera especie en utilizar el fuego, en incluir la caza como elemento importante de su dieta, en correr del modo que los humanos lo hacen actualmente, en fabricar herramientas de piedra de acuerdo con un molde mental definido: su cerebro duplicó el tamaño del Australopiteco hasta casi la mitad de la capacidad actual. En tanto el primer documento de la aptitud reflexiva puede situarse en el primer enterramiento deliberado de los muertos que correspondió a los Neandertal. Según los registros fósiles existe evidencia de un rito mortuorio, tal conciencia ante la muerte habla claramente de autoconciencia[4]

No obstante, las obras artísticas: figuras mitad humana, mitad animal o quiméricas que dan cuenta de un espíritu religioso, de elementos de un mito del origen, sólo se desarrollaron hace 35.000 años.

Las investigaciones más recientes demuestran que coexistieron más de una especie sapiens, lo cual cuestiona el pretendido predominio y singularidad del Homo sapiens sapiens como culminación única e irrepetible.

bullet

los descubrimientos paleontológicos sumados a las revelaciones de la pruebas genéticas de ADN mitocondrial revelan que en algún momento de la evolución coexistieron distintas familias de homo de grados morfológicamente diferenciados, sin embargo todos los hombres modernos actuales descienden de una única familia: Homo cromagnensis, sin evidencias genéticas de la familia Neandertal

bullet

no habiendo superioridad cultural que lo explique, la única justificación del desplazamiento de la familia Neandertal ha sido atribuida a la capacidad biológico reproductiva del Cro-Magnon. (La hipótesis de la incompatibilidad sexo-genética entre ambas familias, como causa de la no fusión de ambas en tipos mixtos, quedaría descartada ante el hallazgo de los restos de un individuo que presenta rasgos mixtos, producto de una -¿eventual? ¿aislada? ¿no-exitosa?- fusión[5].)

Queda así refutada la opción de considerar al hombre una creación única y predestinada; las especies no aparecen bruscamente en pequeños segmentos de tiempo y se mantienen inalteradas durante millones de años hasta el momento de su desaparición, su origen no necesita aspirar a lo sobrenatural y mítico, ni esperar una acción creacional abrupta y arbitraria.

Sin embargo, más allá de las certezas que penosamente construyen los investigadores, ninguna de las hipótesis existentes alcanza a explicar los primeros instantes. Si el universo tuvo un comienzo, podríamos suponer que tuvo un creador. Pero si el universo estuviera autocontenido, sin bordes ni fronteras, no tendría principio ni fin. Simplemente sería. ¿Qué lugar habría entonces para un Creador? [6].

El Homo sapiens sapiens forma parte de la globalidad natural sin brecha entre el género humano y el resto de la naturaleza, y su desenvolvimiento es una respuesta al medio -desde el bipedismo-, que continuará o no en tanto tenga esa capacidad de respuesta biológica y no sólo cultural o tecnológica. Tanto el cerebro (actualmente, de unos 1.500 cm3), como las capacidades asociadas son interdependientes (ninguna podría haber alcanzado su nivel moderno de complejidad en aislamiento), no surgieron, al estilo de Atenea de la cabeza de Zeus, de “allí fuera” sino que su evolución fue gradual y progresiva (una de las posibilidades con las que se partió hace siete millones de años) que no se detiene y que se jalona sobre la base de adquisiciones biológicas (y culturales); el origen y el desarrollo de la familia humana está “aquí dentro” en la propia base de la vida natural y social.

EL HOMBRE. Registro biológico individual.

Es la actividad coordinada y autónoma de los sistemas biológicos lo que debe ser tomado como signo de vida; sin embargo esa actividad –en cada sistema- no acaece desde un único y preciso momento, ni con la intensidad y plenitud necesaria, en la singularidad de un organismo.

En los mamíferos (entre los que la cladística sitúa al hombre), a diferencia de otros animales, la fusión del material de los dos pronúcleos, masculino y femenino, no da lugar a la formación de un solo núcleo diploide (la llamada singamia). Esta disolución de los dos pronúcleos coincide con la primera fase del comienzo del desarrollo del nuevo organismo: condensación del material nuclear (aparición de los cromosomas) y formación del huso mitótico de la primera división celular

La potencialidad del cigoto para llegar a término como persona ha sido referida y sujeta –biológicamente- a la información genética que caracteriza a los organismos de las especie homo sapiens; así se ha distinguido[7]:

bullet

Capacidad informacional: información que puede dirigir el desarrollo de un ser humano. El cigoto no posee todas las moléculas informativas para su desarrollo, pero tiene las moléculas con potencial de adquirir capacidad de información, cosa que se va logrando con el tiempo, mediante interacciones con otras moléculas.

bullet

Contenido informacional: información que se puede usar para desarrollar un ser humano, aunque no esté disponible en un determinado momento para hacerlo. En este sentido, casi todas las células somáticas de un adulto tienen contenido informacional, pero sólo usan una parte. 

La fecundación es seguida por la segmentación, que va a partir al huevo indiviso y a crear una unidad pluricelular, o blástula, en la cual la morfología no será aparente hasta un estadio posterior. Los primeros blastómeros (hasta el estadio de mórula precoz) son células totipotentes: tienen en sí todas las potencialidades de desarrollo, y cada una si fuera separada de las otras y puesta en adecuadas condiciones, sería capaz de proseguir su evolución hasta un organismo completo. No hay individualidad sino pluralidad.

En el blastocisto (sesenta y cuatro células) parte de la información depende de la posición relativa de las células, lo que determinará que algunas (tres de ellas) den origen a la masa interna (responsable del feto) y las otras al trofectodermo, que participará en la placenta. Pero en el embrión temprano, es imposible a priori predecir qué blastómeros serán la base del individuo, y cuáles de la placenta.

Ya en el estadio de la gastrulación del embrión algunas células comienzan a tomar rumbos de desarrollo diferentes las unas de las otras, resultando así orientadas hacia un recorrido de diferenciación bien preciso de las células que se hacen unipotentes, específicas, pudiendo generar un solo tipo celular.

La gástrula tiene ya tres capas germinales, pero aún no posee toda la información del sistema respecto al término. Al final de la 4ª semana aparece el plano general corporal, y al final de la 8ª, tras intensa histogénesis y organogénesis, el embrión es morfológicamente reconocible como humano. La mayor parte de la información es de tipo general, es decir, mantiene una situación ya definida. El sistema crece en tamaño y maduran los sistemas orgánicos ya presentes. El organismo posee potencia actual, y sólo necesita desarrollarla y actualizarla.

Por lo tanto, entre las 6ª y las 8ª semanas el sistema biológico tiene suficiente conexión con la representación psíquica que se infiere –comúnmente- del término “persona”. No obstante su “destino” humano (no circunscripto a lo biológico, psicológico) data de un momento histórico anterior.

El desarrollo embrionario humano como proceso de formación de los órganos (organogénesis) comienza con la cuarta semana después de la unión de los pronúcleos

Corazón y circulación: Al 49º día, cuando el embrión mide sólo 20 mm, su corazón ya es anatómicamente similar al de un adulto, aunque de dimensiones mucho más reducidas. Sus primeras contracciones, sin embargo, no son capaces de imponer una dirección de flujo a la sangre

Desde que en 1967 Christian Barnard logrará en el hospital Groote Schuur de Ciudad del Cabo el exitoso trasplante del corazón de un joven negro a un hombre blanco en la conflictiva Sudáfrica de aquellos años, el centro del sistema circulatorio no puede ser considerado el depositario del distintivo definitorio del comienzo o existencia del ser humano individual y personal; sustituible incluso más tarde por válvulas totalmente artificiales o ablanadas de animales (cerdos y babuinos)[8]

Cerebro y actividad nerviosa: A la 16ª semana algunas neuronas de las que venían multiplicándose a un ritmo de 4.000 por segundo desde el día 26°-27°, cesan de multiplicarse, migran hacia los estratos más externos; otras, siguen dividiéndose[9]. Durante la migración las células nerviosas se diferencian, adquiriendo la propiedad de producir sustancias químicas específicas para sus funciones[10]

Uno de los descubridores del ADN, Sir Francis Crick intentó, en la década de los ochenta, encontrar el órgano de la conciencia visual en alguna zona del cerebro. Con los métodos de las ciencias empíricas, fue capaz de seguir el camino de los impulsos nerviosos desatados por la luz a partir de la retina. Logró trazar las rutas de esas señales, y comprobó que invariablemente terminaban retroalimentando diversos núcleos o áreas cerebrales donde ya habían estado antes, conformando un espléndido y enmarañado círculo. Pudo demostrar más allá de duda razonable que no hay "presidencia ejecutiva" en el cerebro.

La variedad de signos de formación del individuo y la imposibilidad de jerarquizar fisiológicamente algunos de sus caracteres como punto de partida de la existencia biológica  autónoma, llevan a entender el deseo de determinar -en las “zonas grises” de su existencia- cuan presentes están esos signos.

El hombre vive lapsos en que es un futuro esperable (o un pasado en ciernes). Finalmente, la posibilidad será la de entender que esa intención de ser (intrínseca al mundo viviente) con que “se aguarda” está en el nuevo ser, por su destino inmanente a serlo. Al igual que la presunción  (o la ignorancia) de un futuro posible lleva a considerar extinguida la vida en un individuo a efectos de su protección, cuidado y destino (abandono y/o provisión de órganos para trasplante o investigación, en algún caso)

Por ello podemos dar como otra Condición inicial o de entorno:  No existe registro biológico, ni histórico del hombre sin admitir los correspondientes a los estadios graduales y progresivos de su emergencia.

EL HOMBRE. Diversidad e Identidad.

“¿Es que un judío no tiene ojos? ¿Es que un judío no tiene manos, órganos, proporciones, sentidos, afectos, pasiones? ¿Es que no está nutrido de los mismos alimentos, herido por las mismas armas, sujeto a las mismas enfermedades, curado por los mismos medios, calentado y enfriado por el mismo verano y por el mismo invierno que un cristiano? Si nos pincháis, ¿no sangramos? Si nos cosquilleáis, ¿no reímos? Si nos envenenáis, ¿no nos morimos?.”

William Shakespeare  El mercader de Venecia[11]

La existencia de rasgos distintivos –o dicho de otro modo, aglutinantes- del género humano pueden ser enunciados literaria (como el dramaturgo inglés) o intuitivamente (como cada uno que lea o le sean leídas esta líneas en una lengua que no le sea ajena).

Sin embargo, a la hora de tener claros los límites de la inalterabilidad intraspasable: sus costos y sus beneficios, tales rasgos –aunque se advierta que la casuística puede parecer risible por lo interminable e infecunda- se presentan como necesarios, insoslayables, para fijar los parámetros de lo natural respecto del hombre, de lo que le da identidad biológica. Se verifica en los últimos años un contumaz intento por extraerlos desde lo biológico y con mayor precisión desde lo genético, reduciendo la expresión de los caracteres humanos –o pretendiendo hacerlo- a un listado de nucleótidos, más o menos ordenados. Sin llegar a (o abandonando) lo esencial de la condición de humaneidad.

La genética es tomada como propuesta “dirimente” pero ha de advertirse que ya en 1977 se había logrado un árbol filogenético según el cual el hombre y el maíz son parientes más cercanos que las bacterias E. coli (Gram negativa) y B. subtilis (Gram positiva); que la diferencia genómica entre el hombre y el chimpancé es de 16 %, menor a la que se verifica entre éste último y el gorila[12].

Criterio de normalidad

“La selección natural no trabaja como un ingeniero, sino como un chapucero, un chapucero que todavía no sabe que va a producir, pero recupera todo lo que le cae sobre sus manos, los objetos más heterogéneos,... un chapucero que aprovecha todo lo que encuentra a su alrededor para obtener algún objeto que sea útil”

François Jacob

Básicamente, las características “normales” de una especie están dictadas por el material contenido en los cromosomas -átomos ordenados en moléculas de ácido desoxirribonucleico (ADN) y proteína histona-; ellos cumplen con los requisitos que les permiten desempeñar su función de responsables de la transmisión hereditaria de los caracteres de una especie, pero esencialmente son capaces de mutar, de alterar los genes y copiar tales “errores” tan fielmente como el original. Con ello se garantiza la variación y la evolución genética de la especie

El material genético cromosómico constituye el genotipo que se encuentra sometido a las leyes de la herencia mendeliana, en caso de reproducción sexual biparental. Sin embargo la apariencia de un individuo desde todo punto de vista (anatómico, fisiológico, físico) –lo que constituye el fenotipo del individuo- resulta de una cooperación entre todos los genes cromosómicos que se expresan, el material genético extra-cromosómico y el medio en el que se halla el organismo[13].

Así entonces, de la actividad primaria de un gen a la realización de un carácter se extienden toda una serie de relaciones de causa-efecto y de coordinación con otros genes que no son posibles de predecir con exactitud. Aún absorbiendo un rango porcentual de distorsión caracterizante de un individuo en particular pero no-segregatorio de su condición de miembro de la especie, si se aplicaran los criterios adoptados antropológicamente para escalonar la “aparición” del hombre sobre el planeta (autoconciencia reflexiva) o los señalados para atribuir la condición de organismo viviente (actividad metabólica y capacidad reproductiva), se debería prever una especial consideración para casos genotípicamente diferenciados de los estándares actuales de la familia humana entre otros, en los casos de:

los cromosomas supernumerarios como el síndrome de Klinefelter, por el cual los varones afectados (1:500 según las investigaciones de Pat Jacobs en Inglaterra) presentan dos cromosomas sexuales X, además del cromosoma Y, son infértiles (el aumento de cromosomas X complementarios es también correlativo de un retraso mental más profundo); y en el del síndrome XYY, duplicación del cromosoma sexual Y, los individuos llegan a sobrepasar  hasta 15 cm la altura del promedio.

la no-disyunción cromosomática (es decir, la falla de los homólogos para separarse en el momento de la meiosis) como en el caso del síndrome de Turner, el embrión presenta un sólo cromosoma sexual X y su aborto es espontáneo en la mayoría de los casos; si sobreviven además de esterilidad por carecer de órganos sexuales, son de muy baja estatura y manifiestan fenotipo femenino

la tras locación de genes, el caso del síndrome de Down está entre los trastornos asociados con un cromosoma supernumerario (las personas con síndrome de Down poseen 47 cromosomas, en lugar de los 46 cromosomas) que puede ser causado o bien por no disyunción (durante la formación de uno de los gametos progenitores del cromosoma 21, lo que se evidencia en el cariotipo del vástago por la aparición de tres cromosomas 21) o, menos comúnmente, por tras locación (heredada de un progenitor asintomático que traslocando su cromosoma 21 al cromosoma 14 aportó el cromosoma 21 extra al descendiente)

la inversión cuando una región cromosomática se invierte sobre sí misma y queda localizada en un orden distinto, produciéndose distorsión en la expresión de los genes involucrados

la delección, en los casos de la aniridia y el tumor de Wilms los defectos son asociados a la omisión de una pequeña región del cromosoma 11.

No obstante, la influencia genotípica puede aparecer soslayada o manifestarse sólo en algún caso, quedando entonces enmascarada pero presente en tanto anormalidad potencial hacia la siguiente generación. Así:

o        Cuando los alelos que resultan de las mutaciones son recesivos, las diferencias son fenotípicamente aparentes sólo en los homocigóticos[14]; sin embargo existen las producidas por un sólo alelo mutado, dominante para esa característica, y el organismo que lo presente lo expresará ineluctablemente[15]. Por lo que se debe tener en cuenta los fenómenos de dominancia (o de recesión) entre los alelos de cromosomas homólogos. Las anormalidades genéticas son mayoritariamente recesivas, y el portador estará a salvo de expresarla, pero no de trasmitirla.

o        Hay defectos genéticos que se expresan mucho más frecuentemente en varones que en las mujeres; son causados por alelos mutantes en el cromosoma sexual X y son conocidos como enfermedades ligadas al sexo (se asocian al sexo la ceguera a los colores, la hemofilia y la distrofia de Duchenne). Los alelos responsables son recesivos respecto de los alelos normales y no se expresan en las mujeres heterocigóticas que, sin embargo, pueden transmitirlo a sus hijos.

o        La lisencefalia o síndrome del cerebro liso se caracteriza por un cerebro en el cual se encuentran ausentes los surcos y pliegues. La razón de esta rara enfermedad es la falta de migración de las células nerviosas hacia la corteza durante el desarrollo embrionario. En las mujeres heterocigotas portadoras el resultado es producto de  una "lotería" celular de la cual depende el grado de incapacidad que presentará, un diagnóstico prenatal revela si posee la mutación pero no el grado de discapacidad. En otros casos las anormalidades son producidas por deficiencias o defectos en las enzimas u otras proteínas críticas; éstos, a su vez, están causados por mutaciones en los genes que codifican las proteínas. Las proteínas sintetizadas de modo erróneo -si el gen está alterado o ausente- corresponderán a otra proteína diferente[16].

Desde el color de los cabellos, fenotípicamente alterable con facilidad, hasta algún grado de autoconciencia, cada detalle emerge de una combinación precisa y fatal de genes y medioambiente. Cuáles de ellas son consideradas o aceptadas como normales, cuáles de ellas serán concientemente “absorbidas” por el grupo social dominante, a pesar de la desventaja evolutiva, dependerá del evaluador que no es otro que el propio individuo, sumergido en su contingencia y comunidad social. En cada una de ellas se forjará no sólo un arquetipo de “miembro activo pleno”, sino de “márgenes de absorción” de los casos extremos de acuerdo con las posibilidades y exigencias de esa misma comunidad y sus intereses prioritarios (patrones religiosos, requerimientos medioambientales y condiciones geosistémicas, en general) y el costo que por cada individuo extraordinario se tenga las posibilidades de asumir.

Criterio de perfección

“Parecía como si hubiesen dibujado con yeso en una pared una forma perfecta en sí misma y después le hubiesen dado existencia”. Lord Somerville.

Charles Darwin El origen de las especies (1859)

El concepto de selección natural – definida como la tasa de reproducción diferencial de distintos genotipos de una población- al que se asocia el de evolución conlleva cierta idea de cambio y de progreso debido a que a ella se le imputa la producción de individuos cada vez más complejos y de diseños más sofisticados; sin embargo, el cambio no significa siempre progreso, la capacidad de una especie para “continuar” existiendo depende, primariamente, de la suficiente variabilidad genética de su población, entre otros factores [ver] La selección natural puede constituir un factor crítico en la preservación y promoción de la variabilidad y, en todo caso, la supervivencia y la evolución dependen de la interacción de una multiplicidad de factores. En otras palabras, varias presiones selectivas diferentes operan en la evolución.

desde el punto de vista del efecto sobre la distribución de las características dentro de una población, la selección natural no produce necesariamente la mejor relación posible del individuo con su ambiente.

el polimorfismo (esto es, la coexistencia de dos o más opciones distintas dentro del genotipo, para una misma (proteína) función o característica, dentro de una misma población) balanceado (es decir, permanente) que se verifica entre los individuos de una misma familia se debería a que aquellos que no presentan una mejor adaptación aparente al medio tendrían una mayor resistencia a otro desafío y aún puede ser que algunos estén al menos una generación atrasados respecto de la adaptación óptima a una condición ecosistémica determinada de la que el grupo permanece aislada.

otro factor de sostén de la variabilidad es la reproducción sexual de los organismos diploides como los de la familia humana al ser capaz de producir nuevas combinaciones, única ventaja -científicamente hablando- frente a la reproducción asexual que es mucho más rápida y eficiente. El almacenamiento[17], posibilitado por la diploidía, de caracteres recesivos que al expresarse con menor frecuencia hacen más lenta su eliminación por selección natural y es un factor más del mantenimiento de la variabilidad[18]

La acaso perfectibilidad del hombre no obstante no depende únicamente de la evolución y del cumplimiento de sus reglas y leyes, su propia injerencia ha marcado significativas modificaciones al desarrollo fisio-morfológico de la especie al progresar en curas y medicamentos, en confort y herramientas.

Hoy, ante terribles enfermedades, la respuesta puede dimanar sólo de una alterabilidad genética, si se la quiere efectiva de inmediato; las herramientas estarían disponibles, las causas de su no uso no puede partir de la objeción de conciencia de un grupo –aún por mayoritario que éste sea- sino de un análisis profundo de sus implicaciones socio-sanitarias.

Lo que sí puede parecer no ser tolerado, es la alterabilidad de las facultades intelectivas sobre las que se deposita el tan apreciado y definitorio calificativo de “humano”. Los riesgos que se ciernen son evidentes: la justificación de todo descarte por debajo del nivel demarcatorio (actual o progresado, durante el ciclo vital de un individuo); la no participación en las nuevas generaciones “alteradas”, las consecuencias del rezago. No obstante, se verifica –y no es novedad- que los niveles de inteligencia, comunicación y creatividad no son, ni lo han sido nunca producto exclusivo de una dotación genética y que las acciones políticas nacionales e internacionales crean grupos de “subhumanos” -intelectualmente hablando- en extendidas regiones del planeta, por falta de adecuación de los niveles de alimentación, incentivos y ámbitos de maduración. Si bien se respira que no se quiere agregar una nueva fuente de segregación, la respuesta genética evolutiva no tardará en verificarse con nitidez en las zonas económica y socialmente marginales. Sin perjuicio de las difrencia que las biotecnologías puedan agravar o evidenciar

La incertidumbre y la ambigüedad que caracterizan la relación entre su cerebro y el medio ambiente se convierten en el problema crucial para el Homo sapiens sapiens. La imposibilidad de sortear la tosquedad de sus programas (genéticos y culturales) de comportamiento y la progresión del conjunto de sus aptitudes o capacidades tecnológicas estratégicas, lo sitúa en la posición de tener que superar su impotencia para elaborar un baremo ontológico universal del concepto de sí mismo.

Una repuesta del hombre a la angustia vital ha sido el dominio tecnificado: surge pues una naturaleza totalmente controlada, dominada (o así parece) a despecho de la inhóspita imagen que percibe del mundo natural del que emergió. ¿Ha vencido el hombre –a través de la ciencia- las “imperfecciones” de su condición natural?

Lejos de ello se reitera la ilusión y  no se resuelve la realidad de que el hombre mismo es parte de, no fundido con, la naturaleza –la salvaje y la domesticada- y queda irresuelto el encuentro buscado en medio de imaginaciones individualistas e ilusiones colectivistas. Parece difícil en este escenario que el hombre encuentre en el otro hombre su alteridad a partir de reconocerse a sí mismo como tal[19]. El planteo aparece reiterado a lo largo de la historia y del pensamiento sin que se haya podido superar la dialéctica entre lo estético y lo ético y de allí a lo religioso. Hoy la alternativa de lo científico no es –como se pretende- nueva ni, mucho menos, resuelve el angustioso y auténtico problema del hombre, esto es: saber qué es[20]. Se incorpora así el factor voluntario y conciente al alea evolutiva y queda explicitada la condición inicial enunciada en el sentido de que cualquier intento de definición del hombre implica y trae ineluctablemente incorporada el componente de la variación –tanto natural como artificialmente alcanzada; tanto común y compartida como individual y personal-.

Todo ello nos lleva a establecer la siguiente Condición inicial o de entorno:  No existen caracteres genéticos de la especie sin la admisión de márgenes de absorción de las ambigüedades individuales,  de sus modificaciones evolutivas y alteraciones voluntarias.

  Atrás Arriba Siguiente

 

 


NOTAS:

horizontal rule

[1] Del que morfológicamente se describen una serie de grados evolutivos (Wilfred Le Gros Clark, 1955) generalmente aceptados como eje sobre el que se van acumulando las evidencias del desarrollado del cerebro en: Australopitecus africanus (450 cm3), Homo habilis (800 cm3), Homo erectus (900 cm3), Homo sapiens (1.350 cm3),  dentro del cual se cuentan dos variantes Homo sapiens neanderthalensis –que se desarrolló y extinguió en Europa- y el Homo sapiens cromagnensis –que se desarrolló en África y se difundió por el resto del planeta hacia el Homo sapiens sapiens-. Este árbol filogenético, no obstante algunas objeciones doctrinarias prestigiosas (Martín Pickford y Brigitte Senut, 2001), se mantiene como referente de la evolución que hace del tamaño del cerebro un elemento clasificador definitorio.

[2] Al formarse el Gran Valle del Rift (África) se establecieron condiciones ecológicas que forzaron a las familias de simios del costado oriental a adaptarse a un entorno de pastos abiertos  que los obligó a .. caminar.

[3] En tanto, la fabricación de lascas llevada a cabo hace 1,7 millones de años confirma que los operarios que eran mayoritariamente diestros, lo que pone de manifiesto una lateralización del cerebro que indica una complejidad compatible con la necesaria para desarrollar el lenguaje; sin embargo, el orden y la variedad de la producción lítica –que sería una muestra del desarrollo tecnológico premeditado y una construcción lingüística madura- sólo puede ser verificada en las poblaciones del Paleolítico Superior (hace sólo 35.000 años).

[4] En Shanidar (Irak) siete individuos fueron enterrados hace 70.000 años, allí se encontraron restos que descansaban cuidadosamente colocados en posición fetal en un áspero lecho tejido de belcho, un tipo de planta local. De acuerdo con las muestras de polen tomadas, estos Neandertales fueron enterrados con varias especies diferentes de flores, se verifica la ordenada distribución  de los granos en torno a los restos fósiles es incuestionable que las flores. Algunas de las especies de flores encontradas en Shanidar IV eran: aciano, cardo de San Banaby, hierba cana, jacinto, belcho y una especie de malva. Muchas de ellas tienen propiedades medicinales que abarcan desde el alivio del dolor de muelas y la inflamación hasta su uso como cataplasma y para las convulsiones Leaky, R. Lewin, R. Nuestros orígenes Ed. Crítica; 1998.

[5] El análisis de los restos de un niño de cuatro años enterrado hace 25.000 años, hallados  adentro que una roca en Portugal sugiere que los seres humanos modernos tempranos (Cro-Magnon) y los Neandertales pudieron haberse entrecruzado. La barbilla prominente, la talla del diente, y las medidas pélvicas marcan al muchacho como Cro-Magnon, o a ser humano completamente moderno, pero su cuerpo y piernas cortas indican la herencia de los Neandertal. El entrecruzamiento podría explicar el sino de los Neandertales, que desaparecieron de Iberia hace 28.000 añosSegún el paleoantropologo Erik Trinkaus de la Universidad de Washington en St. Louis, en Archaeological Institute of America, abril 1999.

[6] La teoría inflacionaria especula con que en el universo temprano había por lo menos un sector dominado por una sustancia peculiar que tiene la extraña propiedad de crear una repulsión gravitatoria. Esta habría sido la fuerza que dominó la explosión inicial, pero como este tipo de materia sería inestable, se habría desintegrado como lo hacen las sustancias radiactivas. Esa desintegración habría liberado la energía que produjo las partículas subatómicas y la sopa primordial. Reeves, Hubert El primer segundo Editorial Andrés Bello, 1998.

[7] C. Alonso Bedate y R.C. Cefalo (1989): The zygote: to be or not to be a person, The Journal of Philosophy and Medicine, 14: 641-645; citado por  Iáñez Pareja, E., en  Clonación de embriones. Departamento de Microbiología e Instituto de Biotecnología. Universidad de Granada,  España

[8] La pública notoriedad de la hazaña médica reseñada y los largos años que han pasado desde entonces relevan de mayores verificaciones y comentarios de análisis en el trabajo de fundamentación.

[9] EL organismo adulto llegará a poseer 10.000 millones de neuronas con una capacidad de 1014 de sinapsis.

[10] Las primeras reacciones que se evidencian de actividad cerebral son: musculares a excitaciones externas (a partir de la 8ª semana); movimientos espontáneos, índices de maduración medular (desde la 9ª semana); reflejos osteotendíneos (6º mes); reflejos de succión (5º mes) y de prensión (6º mes).

[11] Citado por John Harris en Wonderwoman and Superman. The ethics of  human biotechnology Oxford Press, G.B., 1992.

[12] El estudio comenzó en 1969, el genetista estaodunidense Carl Woese examinó las similitudes en los materiales genéticos del mayor número de organismos posible mediante el estudio de una variedad del ARN, el ARN 16S. Fuente: Alberts, B. et al., Molecular Biology of the Gene. Nueva York & Londres, 1994.

[13] V.gr., el oso polar (aislado de sus parientes, los osos pardos, por las masivas glaciaciones del Pleistoceno) adquirió dientes carnívoros (sus pariente son, básicamente, vegetarianos), pelos rígidos en las plantas de los pies y color blanco. En el caso de las ballenas, delfines y marsopas que han adquirido formas aerodinámicas adaptadas a la natación, aunque se parecen no son peces sino mamíferos que conservan, aún, pulmones como sus parientes terrestres

[14] Ejemplo de estas enfermedades son la fenilcetonuria, la enfermedad de Tay-Sachs,la anemia drepanocítica, la ataxia telangiectasia y varias otras asociadas con variaciones en la molécula de la hemoglobina.

[15] Las anormalidades causadas por alelos dominantes autosómicos son raras pues los individuos afectados en general no pueden reproducirse, algunos de ellos: una forma de enanismo acondroplásico y la enfermedad de la corea de Huntington. En estos casos, la descendencia tiene un 50 % de probabilidades de padecer la enfermedad.

[16] La fenilcetonuria, o PKU, se produce por la falta de la enzima que convierte el aminoácido fenilalanina a tirosina; los subproductos de la fenilalanina se acumulan en la sangre y orina y degradan el sistema nervioso. Otro ejemplo es la alteración de la hemoglobina A (normal) por la hemoglobina S (anemia drepanocítica) sintetizada cuando, en la cadena b de la molécula, el aminoácido valina suplanta al ácido glutámico.

[17] Si la frecuencia de expresión fenotípica de un alelo recesivo fuese de 1:10.000, se tardarían 100 generaciones -unos 2.500 años, en el caso humano- para reducirlo a 1:40.000

[18] La anemia drepanocítica (o de células falciformes) constituye un ejemplo: los organismos homocigóticos para esta enfermedad no viven lo suficiente como para procrear por lo que los alelos correspondientes sobreviven en individuos heterocigóticos para el gen, que tienen dos ventajas selectivas respecto de los homocigóticos normales: a) son más resistentes a la enfermedad de la malaria y, b) las mujeres heterocigóticas -estadísticamente- son más fértiles.

[19] Mientras este marasmo se diseñaba no faltaron pensadores que insistieran en proposiciones antropológicas comprensivas. Husserl señalaba como una de las más importantes y permanentes la lucha de la humanidad por comprenderse a sí misma, contra la resistencia que el hombre mismo opone. Esta oposición partiría desde su condición de sapiens racional al plantear esa cualidad en confrontación con la otra condición: la de homo natural, no aceptando que lo específicamente humano es tanto una como otra, que –en el hombre- lo racional está siempre en conexión con lo natural (tomando aquí como lo no racional). Finalmente, para Husserl el hombre expresa su esencia en la unión con su genealogía y su sociedad.

[20] Buber, Martín. ¿Qué es el hombre?. Breviarios Fondo de Cultura Económica. México. 1974. Quien recoge el guante arrojado por Kant al preguntar: ¿Qué puedo saber?, ¿Qué debo saber?, ¿Qué me cabe esperar?, ¿Qué es el hombre?.