Cuestiones jurídicas y bioéticas entorno a la Muerte
Curso dictado por Dra. Teodora ZAMUDIO

Material editado para l@s alumn@s de la U.M.S.A.

 

Testamento vital

Inicio | Equipo de edición | Mapa de carpetas

 

 

Programa
Laboratorio
Normativa
Jurisprudencia
Notas doctrinarias
Tesinas y Ensayos
Dictámenes

Joseba Vivanco  Gasteiz  

Fuente: Euskal Herriko egunkaria GARA 4-3-2001. http://www.eutanasia.ws/textos/TVEuskadi0201.txt

bullet

Introducción

bullet

Pro-eutanasia y religión

bullet

Diferentes legislaciones

 

Un testamento es un documento con indicaciones anticipadas que realiza una persona en situación de lucidez mental para que sea tenido en cuenta cuando, a causa de una enfermedad o de otro evento, ya no le sea posible expresar su voluntad. La novedad que más trascendió en los últimos tiempos escapa al ámbito económico y se centra en lo que la persona que testa define como muerte digna. A veces, los deseos de quien testa van en contra de legislaciones o deseos de familiares cercanos. ¿Qué se hace entonces?.

Lo más concretamente controvertido de este tipo de documentos es lo que concierne e involucra a la asistencia y tratamiento médico a practicarse sobre un paciente que se encuentra bajo una condición física o mental incurable o irreversible y sin expectativas de curación.

En general, las instrucciones de estos testamentos se aplican sobre una condición terminal, bajo un estado permanente de inconsciencia o sobre un daño cerebral irreversible que, más allá de la conciencia, no posibilite que la persona recupere la capacidad para tomar decisiones y expresar sus deseos en el futuro. Es allí donde un testamento vital insta a que el tratamiento a practicarse se limite a las medidas necesarias para mantener confortable, lúcido, aliviando del dolor (incluyendo los que puedan ocurrir como consecuencia de la suspensión o interrupción del tratamiento).

Introducción

      El debate sobre la despenalización de la eutanasia activa llegará en breve al Parlamento de Gasteiz. La sociedad ya se ha posicionado en reiteradas ocasiones sobre el deseo del enfermo a una muerte digna. Ahora les toca a las instituciones, habitualmente un paso por detrás de lo que la ciudadanía demanda. La aprobación de una ley de testamento vital, para no alargar la vida al paciente cuando éste lo pida, puede ser un primer peldaño.

      El Parlamento catalán acaba de dar luz verde a una ley propia de testamento vital, un texto que se considera pionero, al menos en el sur de Europa. En Hego Euskal Herria el debate aún no se ha planteado en torno a una figura legal dirigida no a acortar la vida sino a evitar su alargamiento. Sin embargo, en breve, la discusión institucional en torno al binomio vida digna-muerte digna irá un paso más allá y la confrontación de ideas se centrará en la asunción o no de la eutanasia y su despenalización.

      El Código Civil del Estado español castiga esta práctica con penas que van de los seis a los ocho años de cárcel.  Hoy por hoy, Holanda, y lo hizo a finales de noviembre pasado, tiene aprobada una ley despenalizadora de la eutanasia activa en determinados supuestos como enfermedades incurables, irreversibles y dolorosas, incluidas las consideradas de más gravedad de demencia senil, y sujeta a la petición del propio paciente, la autorización de dos médicos y la revisión de una comisión de expertos. También en el estado norteamericano de Oregón esta posibilidad está vigente desde hace años.

      En el caso catalán, su ley de testamento vital viene a ser «una propuesta que no tiene nada que ver con la eutanasia, porque no es una actuación directa sobre alguien que dijo que quería morir, sino que simplemente es no alargar la vida cuando hay por medio una situación terminal. Es lo que denominamos un comportamiento omisivo, no tanto causar muerte como no prolongar la vida. Es una práctica que ya se hace, pero lo que pasa es que los médicos quieren un cierto aval, un consentimiento previo del paciente, no por problemas de índole penales, que no los hay, sino más bien para evitarse una responsabilidad deontológica», según cree Ignacio Muñagorri, profesor titular de Derecho Penal de la Facultad de Derecho de la UPV y autor de un libro sobre la eutanasia.

      En su opinión, ésa es una medida «muy tímida, porque no está penalizada por el Código Penal, aunque quizá sí pueda suponer el inicio de un cierto debate social».

      En la sanidad vasca, al menos en cuanto a Osakidetza, esta práctica en la que un paciente deja por escrito su deseo de que su vida no sea prolongada, ya es admitida. Por lo tanto, se está a la búsqueda de plasmarlo sobre un papel legal y unificado, del mismo modo que los catalanes.

Pro-eutanasia y religión

Hasta ahora, dos eran los modelos de testamento vital de alguna manera reconocidos. Por un lado, el de la Asociación Derecho a Morir Dignamente y, por el otro, el de la Conferencia Episcopal española. Como refleja el informe redactado en 1998 por los técnicos del Departamento de Justicia de Lakua María Soledad Pineda y Fernando Güenaga, mientras la primera fórmula incorpora la petición por parte del declarante de que se le practique la eutanasia activa, en el segundo el declarante manifiesta que no se le practique, aunque también añade que no se le «prolongue irracionalmente el proceso de muerte».

      Pero el debate político sobre esta práctica legal será superado cuando al Parlamento de Gasteiz llegue para su debate una proposición no de ley presentada por Izquierda Unida que insta a las autoridades competentes a «que emprendan las iniciativas legales y jurídicas oportunas, de modo que se regule y se discriminalice la eutanasia activa». En las Juntas Generales de Araba la misma discusión quedó planteada en su última reunión plenaria, hace escasas fechas. Por trece votos a favor, seis votos en contra y diecinueve abstenciones, la Cámara foral acordó trasladar al Parlamento de Gasteiz y al Congreso español una enmienda del grupo del PSE al texto inicial de IU, para que ambas instituciones «procedan a los correspondientes estudios multidisciplinares que permitan las modificaciones legales que hagan posible la despenalización de la eutanasia».

      Son voces que ya se dejan escuchar y que, como apunta el profesor Ignacio Muñagorri, permiten un cierto debate, aunque sea a nivel institucional más que a nivel social. «La sociedad tiene las cosas claras y yo creo que mayoritariamente es favorable a la eutanasia. Sin embargo, los políticos piensan que somos sujetos impensantes, que ellos deciden qué debes pensar», señala Muñagorri.

      Este profesor admite que la legalización de esta práctica está lejana, máxime en «esta zona de Europa donde la presencia de la cultura religiosa es muy poderosa». Sin embargo, apuesta por «un debate que se presume muy interesante, porque no se plantea tanto la dignidad en el morir como la dignidad en el vivir, porque es una decisión tomada en vida, y en la propia vida se contempla la propia muerte».

      Este es un debate extrapolable a todo el planeta. En Europa central, en países como Alemania, Austria y Suiza el homicidio consentido es delito, pero se castiga con penas leves. En los países nórdicos sus legislaciones castigan el homicidio que sea consentido, la eutanasia y la asistencia al suicidio también de manera leve.

Diferentes legislaciones

      Diferencias sustanciales se aprecian entre los gobiernos del sur europeo. En el Estado francés la eutanasia está catalogada penalmente como homicidio o asesinato, mientras que en Italia se establecen penas graves para estos delitos.

      En Portugal, por otro lado, su reglamentación al respecto es similar a las de los países escandinavos. En las latitudes anglosajonas las conductas eutanásicas están bajo el ámbito de alguna de las figuras del homicidio voluntario, como en el caso de Gran Bretaña. Cambiando de hemisferio, en Australia la eutanasia activa está reconocida, al menos, en uno de sus territorios.

      Por lo que se refiere a América Latina, la práctica general para el homicidio consentido es la de penas leves, a excepción de Chile. Incluso se prevé también la figura del homicidio cometido por móviles piadosos y a solicitud de la víctima. En Bolivia, este último supuesto incluye la posibilidad del perdón, y en Uruguay, en cambio, la simple impunidad. En lugares como Cuba la regulación es semejante a la establecida por el Estado español en 1928, en donde las conductas de participación al suicidio tenían un tratamiento menos severo del que tienen en la actualidad.

En la siguiente página un breve panorama de la normativa mundial ...

Atrás Arriba Siguiente