Cuestiones jurídicas y bioéticas entorno a la Muerte
Curso dictado por Dra. Teodora ZAMUDIO

Material editado para l@s alumn@s de la U.M.S.A.

 

Aborto y Anticoncepción

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Legalmente para hablar de muerte debe haberse vivido, condición que se tipifica con la respiración; por ende, para morir debe haberse respirado. Este es el cuadro tenido en cuenta por los ordenamientos legales.

En cuanto al Aborto -conducta que impide nacer-, éste se define como la interrupción violenta del embarazo o preñez.

El aborto es la terminación de un embarazo. Es la muerte y expulsión del feto antes de los cinco meses de embarazo. Después de esta fecha, y hasta las 28 semanas de embarazo se llama parto inmaduro y parto prematuro si tiene más de 28 semanas. Se dice que hay aborto completo cuando se expulsa con el feto la placenta y las membranas. Hay retención placentaria cuando se expulsa solamente el feto y se dice que hay restos uterinos cuando sólo se expulsa una parte del producto de la concepción.  A veces es difícil distinguir realmente lo que se ha expulsado, dadas las alteraciones que sufre no sólo el feto, sino la placenta y las membranas.

Teniendo en cuenta las causas que originan el aborto, se clasifican en :

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Aborto espontáneo o natural

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Aborto provocado

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Aborto terapéutico

Aborto espontáneo o natural:

El aborto espontáneo se debe tanto a defectos paternos como maternos. Respecto a los primeros, es digno de señalar que del 40% al 50% de los abortos espontáneos de origen materno son atribuidos a la sífilis, muchas veces desconocida, ignorada, o negada a sabiendas. El restante 50% se debe a alcoholismo habitual y crónico, agotamiento físico o intelectual, vejez entre otras.

La causa de orden materno son variadas.  Las malformaciones de cada uno de los órganos del aparato genital femenino; los pólipos, fibromas, cánceres, las endometritis, entre otras. También algunas enfermedades como diabetes, hipertensión, o enfermedades producidas por infecciones bacterianas o virales son causantes de aborto espontáneo.

Como causas conjuntas, paternas y maternas, y que actúan a la vez, podemos citar los matrimonios muy jóvenes, los tardíos, la vejes prematura o la decrepitud de uno de los cónyuges, la miseria, el hambre, la privaciones, el terror, la desesperación, el alcoholismo común, la sífilis o la tuberculosis, también padecidas conjuntamente. Todas estas causas pueden actuar en el momento propulsor de la fecundación.

Otras causas de aborto espontáneo son las malformaciones genéticas del embrión.

Aborto provocado o aborto criminal

Algunos pueblos no consideran acto criminal el aborto provocado, ya que entre ellos es conceptuado como un acto natural. Este criterio se ha mantenido en ciertas civilizaciones y hoy es practicado impunemente en ciertas sociedades.

En Europa Occidental el aborto es más o menos duramente reprimido, según la política de natalidad llevada por los países en cuestión.  Sin embargo, y pese a la persecución penal de que es objeto, sus prácticas se desarrollan clandestinamente, y muy a menudo, sin las necesarias garantías de higiene y asepsia, lo cual provoca graves lesiones o la muerte a la embarazada.

Dentro de este grupo se incluye el aborto producido por imprudencia. Su distintiva es su carácter negativo de omisión voluntaria o imprudencia unido a la aceptación de los resultados abortivos.

Aborto terapéutico

Es el que tiene por objeto evacuar científicamente, por medio de maniobras regladas, la cavidad uterina, vaciándola de todo sus contenido.  Este aborto lo verifica un médico especializado y se toman las medidas precisas para salvaguardar la vida de la paciente, seriamente amenazada. Se realiza cuando la vida del feto se considera perdida (producto muerto) o representa un gravísimo peligro para la madre.

El aborto supone una conducta dentro del vientre materno que concluye la vida del embrión / feto implantado. Por lo que la configuración del aborto requiere:

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que la fecundación/implantación haya tenido lugar: es decir que la mujer esté preñada.

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que la maniobra contra el embrión/feto sea llevada a cabo dentro de su vientre
 

Maniobras / Conductas:

Tipificación legal

no implantación (o descarte) del embrión in vitro

no tipificada / no punible (*)

antifertilizante (impiden la unión de los gametos)

antifecundantes (impiden la implantación)

anticoncepción / no punible (**)

abortivas (interrumpen el embarazo/preñez)

aborto / punible

homicidas (provocan el nacimiento con vida en etapas tempranas de no viabilidad)

homicidio / punible

Ver Fallo de la Corte Suprema de la Nación, Portal  de  Belén  -  Asociación  Civil  sin  Fines  de  Lucro c/Ministerio de Salud y Acción Social de la Nación s/amparo. Buenos Aires, 5 de marzo de 2002

Por ello, el análisis sobre las consideraciones éticas del aborto es encarado dentro de la esfera de la salud reproductiva.

Salud reproductiva

Los recursos de que dispone la gente, en particular la mujer, para lograr una salud reproductiva es una parte integral de sus derechos reproductivos. En la Conferencia Mundial sobre Población y Desarrollo en El Cairo (Conferencia de El Cairo), que tuvo lugar en 1994, 165 estados refrendaron la siguiente definición de salud reproductiva:

La salud reproductiva es un estado general de bienestar físico, mental y social, y no de mera ausencia de enfermedades o dolencias, en todos los aspectos relacionados con el sistema reproductivo y con sus funciones y procesos. En consecuencia, la salud reproductiva entraña la capacidad de disfrutar de una vida sexual satisfactoria y sin riesgos, así como la capacidad de procrear, y la libertad para decidir hacerlo o no hacerlo, cuándo y con qué frecuencia. Esta última condición lleva implícito el derecho del hombre y la mujer a obtener información y tener acceso a métodos de su elección seguros, eficaces, aceptables y económicamente asequibles en materia de planificación familiar, así como a otros métodos para la regulación de la fecundidad que no estén legalmente prohibidos y el derecho de la mujer a recibir servicios adecuados de atención de la salud que propicien embarazos y partos sin riesgos y que le brinden a las parejas las máximas posibilidades de tener hijos sanos...

Un aspecto crítico para lograr que la salud reproductiva sea una realidad para todas las personas la gente del mundo, es garantizarle a todas el acceso a los servicios de salud reproductiva. En la Conferencia del Cairo, la comunidad internacional hizo pública la siguiente declaración sobre el alcance de dicha asistencia:

La salud reproductiva se define como el conjunto de métodos, técnicas y servicios que contribuyen a la salud y al bienestar reproductivos al evitar y resolver los problemas relacionados con la salud reproductiva. También incluye la salud sexual...

Uno de los principales objetivos del CRR es trabajar con el propósito de garantizar que todas las mujeres tengan acceso a servicios de salud reproductiva de primera calidad. Consideramos que la mujer y el hombre tienen el derecho humano a recibir servicios de salud reproductiva. Este derecho humano se deriva del derecho humano a la salud, reconocido internacionalmente como un derecho de carácter más genérico. La mayor parte de las actividades del CRR en esta área se dedican a abogar porque se reconozca la importancia que la salud reproductiva tiene para la mujer. Además, nos interesa verificar que los gobiernos estén efectivamente comprometidos con el objetivo de proveer una completa gama de servicios de salud reproductiva. Adicionalmente, con el fin de evaluar la manera cómo los gobiernos están implementando los programas de atención a la salud reproductiva, el CRR realiza investigaciones a nivel mundial sobre las leyes relativas a los servicios de salud reproductiva.

Métodos anticonceptivos

Los métodos anticonceptivos evitan el embarazo o preñez al inhibir

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la ovulación,

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la fertilización o

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la implantación/fecundación
 

Método

Eficiencia

Observaciones

Abstinencia continua

100 %

 

Lactancia materna continua

98 %

6 meses

Estimulación sexual sin coito

100 %

Eyaculación lejos de la vulva

Interrupción del coito

80 %

Eyaculación lejos de la vulva

Esterilización

99 %

Irreversible

Vasectomía — el objetivo es bloquear de manera permanente los conductos del hombre que transportan el esperma

Ligadura de trompas — el objetivo es bloquear de manera permanente las trompas de Falopio donde se unen el esperma y el óvulo

Progestina

92 %

 

Implantes (norplant®)

99 %

No disponible

Inyección (depo-provera®)

99 %

 

Pops (pastillas anticonceptivas sólo de progestina)

92 %

 

DIU (dispositivo intrauterino)

99 %

Evita la unión de gametos (?)

Diafragma o capuchón cervical

90 %

Dificultades de uso

Hormonal combinado

92 %

 

Píldora

92 %

 

Anillo (nuvaring®)

99 %

 

Parche (ortho evra®)

99 %

 

Condón

90 %

 

Condón femenino

75 %

 

Espermicida

85 %

Irritación

Abstinencia periódica o mcf

75 %

Variabilidad de registros indicativos

De acuerdo con Gabriela Navarra  (LA NACION Viernes 12 de noviembre de 2004 http://www.lanacion.com.ar/653253) en los últimos cuatro años, crecieron en nuestro país un 5000% (lo que equivale a decir 50 veces) las ventas de la píldora de emergencia o píldora del día después, una alternativa reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para la prevención de embarazos no deseados, cuando ocurrió una violación o falló el método anticonceptivo habitual (por ejemplo, se rompió el preservativo), pero que no se indica como método de rutina para regular la concepción, ya que su eficacia disminuye con su uso frecuente.

"Como su nombre lo dice, la píldora anticonceptiva de emergencia (PAE) debe ser utilizada en casos de urgencia e indicada por un médico", explica la doctora Diana Galimberti, subdirectora del hospital Alvarez y presidenta del Comité Científico del Centro Latinoamericano Salud y Mujer (Celsam).  

La PAE son dos dosis elevadas de una hormona (la progesterona) que espesa el moco del cuello uterino para impedir que los espermatozoides lleguen hasta el óvulo. Si se la toma cerca de la ovulación, puede postergarla o impedirla.

En realidad, la píldora del día después no es una novedad. Durante muchos años se utilizó un método llamado de Yuzpe, que consistía en dosis muy altas de estrógenos y progestágenos para lograr un fin similar, pero luego -concretamente, desde 2000 en nuestro país- la ciencia aportó una forma más eficaz y con menores efectos adversos al quitar los estrógenos.

Desde que fue más segura y su utilidad comenzó a difundirse, sus ventas no pararon de crecer. Según datos de la consultora internacional IMS para la Argentina, en el mercado privado (es decir, en el mostrador de las farmacias) subieron desde 5.348 unidades vendidas en 2000 a 273.919 este año.

"La indicación es tomar la primera dosis cuanto antes y la segunda 12 horas después y hacerlo dentro de las 72 horas de una relación sexual no protegida", afirma la doctora Alicia Figueroa, del Servicio de Ginecología y Obstetricia del hospital Durand e integrante de Celsam Argentina.

La doctora Figueroa aclara que si la pastilla se toma luego del período ventana de 72 horas posteriores a la relación sexual y algún espermatozoide fertilizó al óvulo, "éste seguirá su rumbo como embrión, es decir, no impide el embarazo y por eso es que no tiene ningún efecto si se pretende solucionar algún atraso en la menstruación: la progesterona actúa como anticonceptiva cuando no hay embrión, pero en caso de que sí lo haya tiene un efecto contrario. Es la hormona que se indica para ayudar a que el embarazo siga su curso en caso de amenaza de aborto..."

La médica agrega que a menudo existe la fantasía de que el embarazo se produce en el momento de la relación sexual. "Esto no es así -informa-. Los espermatozoides necesitan hacer un proceso de capacitación en el tracto genital femenino. Así, un número de espermatozoides «sube» rápidamente buscando al óvulo muy rápido, pero al llegar frente a éste no saben qué hacer porque no fueron capacitados... Tendrán más suerte aquellos que se queden en el cuello del útero, donde pueden sobrevivir hasta siete días y cambian la forma de la membrana celular que presentarán ante el óvulo. Es en este punto donde interviene la píldora de emergencia, que espesa el moco del cuello uterino y lo transforma en hostil, duro, que no deja que los espermatozoides se muevan."

La píldora de emergencia no es, en realidad, un buen método anticonceptivo: la mujer corre entre un 10 y 15% de riesgo de quedar embarazada (contra menos del 1% de riesgo de las pastillas anticonceptivas de uso regular) y, por otra parte, si se la utiliza en forma continua se altera la frecuencia normal de la ovulación y la protección contra un embarazo no planificado disminuye cada vez más.

Por otra parte, la preocupación de los especialistas también viene a cuenta de que tener a mano esta pastilla implica descuido de la salud reproductiva ("no me cuido, si total después tomo la píldora...") cuando en realidad "hoy se cuenta con métodos eficaces y seguros que brindan una protección permanente con dosis hormonales mínimas", dice Galimberti, al tiempo que destaca que la utilización de anticonceptivos orales más el preservativo es la recomendación de la OMS para evitar tanto las infecciones de transmisión sexual (incluida el HIV/sida) como los embarazos no deseados.

Métodos abortivos

Por envenenamiento salino

Se extrae el líquido amniótico dentro de la bolsa que protege al feto. Se introduce una larga aguja a través del abdomen de la madre, hasta la bolsa amniótica y se inyecta en su lugar una solución salina concentrada. El feto ingiere esta solución que le producirá la muerte 12 horas más tarde por envenenamiento, deshidratación, hemorragia del cerebro y de otros órganos. Esta solución salina produce quemaduras graves en la piel del feto. Unas horas más tarde, comienza "el parto" y da a luz un feto muerto o moribundo. Este método se utiliza después de las 16 semanas de embarazo.

Por Succión

Se inserta en el útero un tubo hueco que tiene un borde afilado. Una fuerte succión (28 veces más fuerte que la de una aspiradora casera) despedaza el cuerpo del feto que se está desarrollando, así como la placenta y absorbe "el producto del embarazo" (osea, el feto), depositándolo después en un balde. Se introduce luego una pinza para extraer lo que suele no salir por el tubo de succión si el embarazo es cercano al tercer mes. Casi el 95% de los abortos en los países poco desarrollados se realizan de esta forma.

Por Dilatación y Curetaje

En este método se utiliza una cureta o cuchillo provisto de una cucharilla filosa en la punta con la cual se va cortando al feto en pedazos con el fin de facilitar su extracción por el cuello de la matriz. Durante el segundo y el tercer trimestre del embarazo el feto es ya demasiado grande para extraerlo por succión; entonces se utiliza el método llamado por dilatación y curetaje. La cureta se emplea arrancar al feto con ayuda de los forceps.


Mediante Prostaglandinas

Este fármaco provoca un parto prematuro durante cualquier etapa del embarazo. Se usa para llevar a cabo el aborto a la mitad del embarazo y en las últimas etapas de éste. Su principal "complicación" es que el feto a veces sale vivo. También puede causarle graves daños a la madre. Recientemente las prostaglandinas se han usado con la RU-486 para aumentar la "efectividad" de éstas.


RU-486

Se trata de una fármaco abortivo empleado conjuntamente con una prostaglandina, que es eficiente si se la emplea entre la primera y la tercera semana después de la primera falta de menstruación. Actúa privando al feto de la hormona progesterona.

Aborto, muerte y pobreza.

Un estudio estadístico.

Al menos 320 mujeres mueren anualmente en nuestro país por problemas vinculados con el embarazo, el parto o el puerperio, pero en el 32% de los casos -es decir, en casi uno de cada tres casos- la muerte ocurre en las primeras semanas de la gestación debido a las complicaciones del aborto.

Si bien según datos oficiales la tasa de mortalidad materna descendió entre 1980 y 2002 y se mantiene estable -es de 43 por cada 100.000 nacidos vivos-, una investigación realizada por el Centro de Estudios de Estado y Sociedad (Cedes) y presentada ayer muestra notables desigualdades: mientras en la ciudad de Buenos Aires se produjeron 6 muertes maternas durante 2002, en Formosa esa cifra trepó a 22 mujeres muertas el mismo año.

Silvina Ramos, coordinadora general, y Mariana Romero, investigadora principal, presentaron ayer el libro "Para que cada muerte materna importe", que sintetiza los resultados de un estudio realizado durante 2003 sobre seis provincias argentinas (Chaco, Formosa, Mendoza, San Juan, San Luis y Tucumán), donde las tasas de mortalidad materna estaban por encima de la media nacional.

El trabajo contó con el apoyo del Ministerio de Salud y Medio Ambiente de la Nación, el Fondo de Población de Naciones Unidas y la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

"Esta tasa de mortalidad materna es alta para nuestro país -explicó a LA NACION la médica Mariana Romero, máster en Salud Reproductiva e investigadora del Conicet-. Tengamos en cuenta que el 97% de los partos son institucionales y que la Argentina tiene una red asistencial extendida. Pero además existen otros indicadores, como el número de médicos per cápita o el PBI, que nos ponen en situación de ventaja respecto de países como Uruguay o Chile, donde sin embargo la mortalidad materna es mucho menor de la nuestra. En ninguno de esos países es legal abortar, pero en ambos existe una larga historia procreación responsable."

Mariana Romero indicó también que entre las desigualdades que caracterizan la problemática argentina, un aspecto importante son las dificultades de acceso a los centros de salud (por ejemplo, la falta de transporte), y también las barreras que imponen las diferencias culturales, que a menudo incluyen el maltrato a que son sometidas las mujeres en su periplo a través del sistema de salud.

Romero agregó que en un estudio realizado en 1987 por Cortigiani y Althabe se estimó un subregistro de la mortalidad materna en la Argentina de alrededor del 50%, algo nada sorprendente si se tiene en cuenta que tanto esta problemática como el aborto se ocultan detrás de un subregistro superior al ciento por ciento en buena parte del mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Sin embargo, según la investigadora, el trabajo del Cedes en las seis provincias argentinas mostró una dramática disminución del subregistro de la mortalidad materna, que fue del 9,5% en lugar del 50% anotado en 1987.

"Esto podría deberse -dijo la especialista- a la incorporación, desde 2001, de una pregunta en el certificado de defunción, sobre si la mujer estuvo embarazada durante los últimos 12 meses previos al fallecimiento."

Mariana Romero dijo también que el 23% de la muertes maternas -es decir, casi una de cada cuatro- ocurren en adolescentes menores de 19 años. "El problema se da especialmente en los dos extremos -indicó-, las más jóvenes y las mayores de 35 años (el 54%)."

El trabajo del Cedes explica que entre las mujeres que murieron a consecuencia de un aborto, que es la primera causa de mortalidad materna a toda edad, "se destacan las dificultades para adoptar medidas anticonceptivas de común acuerdo con la pareja" y que "dada la clandestinidad social que rodea al aborto, en mujeres que disponen de escasos recursos económicos las estrategias para interrumpir un embarazo son, en su totalidad, opciones inseguras."

Gabriela Navarra de LA NACIÓN Septiembre, 22; 2004

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